El nuevo paradigma tecnológico de la Web3, una tecnología que ha llegado junto con la blockchain, viene para revolucionar todo. Cada vez son más las grandes empresas de tecnología que se deciden a formar parte del cambio. Sin embargo, antes de la Web3 estaban la Web1 y la Web2. Estas son sus características principales para comprender mejor este viaje de transformación.

Los inicios de la Web: la Web1

La Web1, la primera, fue la Web de los inicios, la de los links. Si bien se trató de una innovación tecnológica que también llegó para cambiarlo todo, desde el momento en que apareció no dejó de evolucionar, ni ha dejado de hacerlo hasta llegar a nuestros días en forma de Web3. En la Web1 los internautas tenían un rol bastante limitado: el consumo de la información que estaba alojada en los servidores informáticos.

La Web1 a nivel de navegación era completamente textual y las consultas que permitía realizar eran bastante limitadas, aunque con la aparición del HTML se hizo un poco más interactiva, si bien los usuarios continuaban con funcionalidades limitadas como la lectura de la información, siendo prácticamente imposible poder interaccionar con ella o comentar.

Además, la Web1 incluía pocas interferencias corporativas, los anuncios eran prácticamente inexistentes, e incluso estaban prohibidos en muchos espacios Web. Del mismo modo, Internet estaba compuesto, sobre todo, de páginas estáticas.

En Web1 la información procedía de fuentes centrales y existían muchas menos alternativas para cambiar el contenido publicado o el diseño de los sitios Web. De esta forma, la Web1 no permitió una gran participación pública. Con Web1 no existían páginas de elaboración conjunta como Wikipedia y los usuarios no podían descargar las apps que usaban, ver cómo funcionaban ni alterarlas y el código fuente pocas veces era publicado.

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La evolución de Internet: la Web2

La Web2 comenzó a darse a conocer con la denominada “era de la burbuja de las puntocom”. La Web2 permitió a los usuarios modificar los diseños y el código con más detalle, pero también supuso la corporativización de Internet.

De esta manera, la Web2 fomenta la interacción entre la Web y los usuarios e Internet pasa a convertirse en una plataforma colaborativa en la que pueden participar todos los usuarios, dotándolos de mayor voz que con la Web1, pero con la desventaja de que realmente esta Web está dominada por empresas que ofrecen servicios a cambio de datos personales. La transición de la Web1 a la Web2 supuso algunos avances para los usuarios, pero también incluyó diferentes obstáculos para la evolución de la red debido al punto del corporativismo presente en la 2.0. Por ejemplo, gracias al elemento corporativo, plataformas que contaron con una gran financiación como Facebook y Twitter pudieron invertir en el desarrollo de sus ideas, pero al mismo tiempo empezaron a contar con el poder de censurar la información que consideraron que estaba contradiciendo las pautas de la comunidad.

La Web2 llegó con nuevas capacidades técnicas pero al mismo tiempo estos servicios empezaron a ser entregados por empresas que requieren del cumplimento de diferentes reglas.

Asimismo, mientras la Web2 es un Internet dominado por empresas que, a cambio de datos personales ofertan servicios, la Web3 se basa en aplicaciones descentralizadas que permiten a las personas participar sin tener que monetizar sus propios datos personales y que se pueden ejecutar en la blockchain.

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La trans-formación de Internet: ¿Qué es la Web3?

La Web3 es un nuevo tipo de tecnología basada en cadenas de bloques descentralizadas. Se trata de la evolución de las webs anteriores, basada en una tecnología que permite construir servicios online completamente descentralizados que aprovechan la blockchain para permitir a los usuarios un control total de los contenidos y activos digitales, mucha más seguridad y también privacidad en la red.

De esta forma, la Web3 es el interés descentralizado basado en las redes P2P y la tecnología blockchain que propicia una experiencia completamente segura para los usuarios. En la Web3 confluyen tecnologías como la web semántica, la Inteligencia Artificial y la tecnología 3D. Del mismo modo, la Web3 puede adoptar formas de lo más diferentes: desde redes sociales descentralizadas hasta plataformas NFT o videojuegos Play To Earn. 

De esta manera, la característica principal de Web3 es el intercambio de datos como forma de alternativa a la propiedad de los datos. La tecnología blockchain, por su parte, permite a todos los usuarios contribuir al almacenamiento, la creación y la verificación de la información. 

Web3 también incorpora gráficos 3D avanzados, aspectos relacionados con el metaverso, realidad aumentada y realidad virtual en sus aplicaciones. Además, Web3 funciona con la tecnología de Smart Contract, eliminando los intermediarios externos. La Web3 significa que todos los usuarios pueden contribuir en la forma en que se construye Internet y que gran parte del poder que tienen las grandes corporaciones tecnológicas disminuye, al ser compartido por toda la población.

Finalmente, Web3 también tiene un impacto menos negativo en el medio ambiente, ya que se trata de una evolución de la Web mucho más sostenible, con una mayor conectividad y un sistema sin confianza. La Web semántica y el uso de la IA también permite a los humanos aprovechar de manera más eficiente el poder de la tecnología. Saber adaptarse a todos estos cambios será fundamental de cara al futuro si no queremos quedarnos atrás en un mundo lleno de nuevas oportunidades. 

Ahora que ya sabes las diferencias en la evolución de las webs, ¿qué te parece profundizar sobre la Web3 con nuestro Web3MBA? Apúntate ya a la waitlist para recibir más información.